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sábado, 5 de marzo de 2016

MUCORMICOSIS (micosis profunda)

MUCORMICOSIS
Los microorganismos causantes de mucormicosis son hongos del ambiente que se encuentran en sustratos organismos en descomposición como frutas, vegetales, suelo, deyecciones de animales etc.
Historia
La primera descripción  de Mucormicosis humana fue en 1885 por Platauf en un paciente oncológico, causada por hifas poco  tabicadas  angioinvasivas  con aspecto de cintas en los tejidos  a la que domino mucosis mucorina.
Etiología
Son hongos cuyas hifas son largas en forma de cintas y que se caracterizan por ser hogos no tabicados.
  • Subfilo: Mucormicotina
    examen directo con KOH de Rhizopus spp
  • Orden: Mucorales

Especies:
  • Rhizopos Aryzae  (47%)
  • Mucor (18 %)
  • Cunninghamella bertholletiae  (7%)
  • Apophysomyces élegas  (5%)
  • Absidia spp  (5%)
  • Saksenaea spp  (5%)
  • Rhizomucor pusillus (4%)

Epidemiologia
Tienen la capacidad de infectar a una población más amplia a diferencia de otros hongos oportunistas.
Esta infección es extrahospitalaria, muchas veces se puede trasformar en nosocomial debido a la contaminación de vendas,  esparadrapos, agujas, baja lenguas etc.  Con estas esporas.
El principal modo de adquisición es la inhalación de las esporas.
La adquisición a través de la vía cutánea o percutánea se produce por heridas, quemaduras o  por el uso de catéteres.
La mucormicosis digestiva se produce en pacientes inmunodeprimidos que ingieren esporas durante  periodos de mal nutrición grave, ingesta de sustancias no nutricionales como puré fermentado, bebidas alcohólicas preparadas con maíz o productos herbolarios contaminados con esporas.
Los factores de riesgo para una Mucormicosis invasiva son:
Localización de los rizoides como la forma de los esporangios
  • Acidosis metabólica
  • Coorticoterapia en dosis persistente
  • Traumatismos penetrantes
  • Quemaduras
  • Tratamiento con deferoxamina
  • Inmunodeprimidos


Los pacientes que desarrollan mucormicosis sin estar inmunodeprimido suele tener un traumatismo penetrante, quemaduras, cirugía o consuma de drogas intravenosas.
Debido a que la mucormicosis no es un infección de declaración obligatoria su verdadera incidencia se desconoce.
La mayoría de casos de Mucormicosis se presenta en pacientes diabéticos o en otros sin un factor claro de inmunodepresión.
Patogenia e Inmunidad
Para que la infección se de las esporas deben superar la fagocitosis de los mononucleares y Polimorfonucleares con el fin de germinar y dar lugar a la formación de hifas.
Invasión a la vía respiratoria
Las personas  que trabajen en  construcciones, excavaciones o trabajos con conductos aéreos contaminados, pueden desarrollar Mucormicosis pulmonar.
La mayoría de las esporas son muy pequeñas invadiendo con facilidad la defensa del huésped y así alcanza los alveolos pulmonares.
Los de mayor tamaño pueden asentarse en los cornetes nasales y predispone a desarrollar sinusitis aislada.
La Mucormicosis cutánea  primaria
La inoculación subcutánea de esporas es el fenómeno más frecuente que da lugar a esta infección en los huéspedes sanos, a través de traumatismos leves como picaduras de insectos y tatuajes.
Respuesta de los organismos ante los hongos de la Mucormicosis
Los monucleares como los polimorfonucleares evitan la germinación de las esporas y destruyen las formas de hifales del hongo.
Los defectos de la actividad fagocitica debidos a la neutropenia (glucorticoides, hiperglucemia o acidosis) permiten el crecimiento sin dificultad de las formas hifales.
Los hongos se alimentan de hierro por  medio de sideróforos.
Pacientes con cetoacidosis diabética
Son  propensos a desarrollar formas rinocerebrales de mucormicosis debido a  la incapacidad de la  transferrina   para unirse y secuestra el hierro a un Ph inferior a 7,4.  Creando un ambiente acido  para que Rhizopus  oryzae se reproduzca ya que estas condiciones puede consumir  Fe y formar hifas. 
El tratamiento con deferoxamina para pacientes con hemocromatosis
Ocasiona que R. oryzae use como xenosideroforo  para forma el complejo Ferrioxamina, que permite al hongo utilizar el Fe que estaba disponible.
Los mocorales tienen una capacidad excepcional para invadir los vasos sanguíneos, la que causa la necrosis de las paredes vasculares y trombos micóticos.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
La infección se localiza en los cornetes y los senos paranasales después de la inhalación de las esporas, pero pueden ir hacia la órbita (sinoorbitaria) o al cerebro (rinocerebral).
Infección  rinoorbitaria
Se produce con más frecuencia en pacientes con diabetes mal controlada, la misma que puede ser la primera manifestación de una diabetes mellitus no diagnosticada.
Los síntomas iniciales son hiposmia, anosmia
Presencia de  escaras necróticas de la cavidad nasal y los cornetes.   Las lesiones necróticas del paladar blando son signos de una infección rápidamente progresiva.
La invasión es unilateral, presenta edema periorbitario, la quemosis, proptosis y la celulitis son signos precoces de la extensión orbitaria.
La presencia de dolor y de visión borrosa indica la invasión del globo ocular y nervio óptico.
Infección Rinocerebral
Esta enfermedad se propaga a zonas contiguas
Las lesiones necróticas del paladar blando son signos de una infección rápidamente progresiva.
La infección del seno maxilar se extiende al paladar duro, la cavidad nasal y al seno etmoidal.
Seno esfenoidal  invade al seno cavernoso, lóbulo temporal y la arteria carótida interna.
Pueden liberarse émbolos sépticos de la arteria carótida hacia los lóbulos frontal y parietal.
Los pacientes con una enfermedad rinocerebral  y rinoorbitaria extensa pueden presentar parálisis del nervio trigémino o del nervio facial después de la invasión del seno cavernoso.
Diagnostico
TC suele mostrar un engrosamiento de la mucosa, de la órbita, de los músculos  extraorbitarios  niveles hidroaereos y erosiono sea.

Infecciones Pulmonares
infecciones pulmonares

Se presenta en pacientes con neutropenia prolongada, receptores de órganos sólidos o células madre hematopoyéticas y los que reciben tratamiento con deferoxamina.

Los síntomas clínicos son sutiles e inespecíficos incluso en estados avanzados de la infección sobretodo pacientes que reciben tratamientos que atenúa la respuesta inmunitaria.
Los pacientes suelen presentar fiebre refractiva a los antibióticos de amplio espectro, tos no productiva, disnea  progresiva y dolor torácico pleurítico.
Esta infección puede atravesar  los planos tisulares del pulmón, incluyendo los bronquios, el diafragma, la pared torácica y la pleura.
La invasión de los vasos por las hifas provoca la necrosis del parénquima, lo que al final provoca cavitación o una hemoptisis mortal.
En los pacientes con neoplasias malignas una de las pistas para distinguir la mucormicosis de la aspergilosis pulmonar invasiva son  la presencia de sinusitis grave, tratamiento con voriconazol y equinocandinas) contra aspergilosis y ausencia del antígeno galactomanano.
Diagnostico
En la etapa inicial   la infección suele tener predilección por el lóbulo superior. Sin embargo, puede afectarse a cualquier parte del pulmón y con frecuencia es bilateral.
Presencia de múltiples nódulos  >10 cm
Consolidación focal con infiltrados inespecíficos, lesiones cavitatorias o inclusiones difusas. La trombosis de los vasos pulmonares con invasión vascular suelen provocar infartos en forma de cuña con base amplia.
Signo del  halo inverso (una área redondeada focal de atenuación en vidrio esmerilado rodeada por una consolidación anular).

Infección de la piel y tejidos blandos
La piel parece ser una localización menos frecuente.
La mucormicosis cutánea se debe a la inoculación directa de las esporas a la exposición de la piel previamente comprometida por quemaduras o traumatismos extensos.
Suele comenzar como un eritema e induración de la piel en un sitio de punción y progresa hacia la necrosis con una escara negruzca.
 Las infecciones cutáneas pueden extenderse deprisa hacia la fascia profunda y las capas musculares.
Los pacientes nuetropenicos, son propensos a sufrir una invasión de los vasos linfáticos y sanguíneos, infartos y necrosis, lo que culmina en la desimanación de la infección.
Mucormicosis digestiva
Es una infección infrecuente, se produce en pacientes mal nutridos y en lactantes prematuros en quienes puede presentarse como una enterocolitis necrosante.
La infección puede comenzar como una ulcera gástrica, pero puede afectar a cualquier nivel del tubo digestivo. Los pacientes pueden desarrollar una peritonitis después de la invasión de la mucosa y la pared intestinal.
Los síntomas suelen ser fiebre, enterocolitis o hematoquecia que puede progresar a una isquemia colonica necrosante y perforación intestinal.
Mucormicosis diseminada
Se presenta en pacientes que tienen compromiso hematológico y aquellos  con diabetes, se ha descrito casos de infarto agudo de miocardio o de isquemia intestinal después de la oclusión arterial por trombos fúngicos.
DIAGNOSTICO
Diversas tinciones como hematoxilina – eosina, el ácido peryodico  de Schiff mostraran elementos hifales característicos en los tejidos. La invasión perineural se observa  en el 90% de los tejidos que contienen nervios.
El proceso inflamatorio puede oscilar de un tipo neutrofilico, granulomatoso o  piogranulomatoso en una inflamación mínima con hemorragia dependiendo del grado, cronicidad y tipo de déficit inmunitario.
También se pueden estudiar con hidróxido de potasio de la muestra o en el líquido del lavado bronquealveolar.
Las tinciones fluorescentes puede aumentar la detección de los elementos hifales durante entre mohos no tabicados de los tabicados.
Para el cultivo y verificación de los distintos tipos de mucormicosis se cultivan en agar dextrosa de Sabouraud, incubados a 25-30 ºC.
TRATAMIENTO
Uso de la anfotericina B- desoxicalato convencional, administrada en dosis máximas toleradas de 1- 1,5 mg/kg/día
También hay combinaciones de anfotericina B, terbinafina y rinfanpicina.
En la rinosinusitis, el desbridamiento quirúrgico es esencial.
En pacientes diabéticos la oxigenoterapia hiperbárica y el tratamiento quirúrgico y antifugico es necesaria.
PREVENCIÓN
Mantener bien controlado la glucosa en pacientes diabéticos
Mantener un  buen estado nutricional
Proteger la cavidad bucal al momento de manipular deyecciones de animales

Durante una herida realizar una  correcta limpieza y cubrirla con una tela estéril.
La mucormicosis cutánea

Mucormicosis rinoorbitaria

Mucormicosis digestiva



martes, 1 de marzo de 2016

PARACOCCIDIOIDOMICOSIS (micosis profunda)

PARACOCCIDIOIDOMICOSIS

INTRODUCCIÓN
Dentro de los hongos patógenos verdaderos se encuentra el Paracoccidioides brasiliensis, que produce una infección generalizada denominada Paracoccidioidomicosis (PCM). Es una enfermedad sistémica que involucra primariamente pulmón y luego se disemina a otros órganos y sistemas tales como membranas mucosas, nódulos linfáticos, piel y suprarrenales.


CLASIFICACIÓN TAXONÓMICA:
División: Ascomycota.
Clase: Endomycetes.
Orden: Onygenales.
Familia: Onygenaceae.
Género: Paracoccidioides.
Especie: brasiliensis
El estado teleomorfo de este hongo es hasta el momento desconocido.

EPIDEMIOLOGIA
Distribución geográfica:
La PCM es una enfermedad cuya distribución geográfica abarca a Latinoamérica desde México a Argentina. Brasil cuenta con el 80% de los casos reportados, le sigue Colombia y Venezuela. En Argentina, existen dos zonas endémicas, la del Noreste (Formosa, Misiones, Chaco, Corrientes, Norte de Entre Ríos y Santa Fe); y la del noroeste (Jujuy, Salta y Tucumán). En zonas endémicas, los casos no se distribuyen homogéneamente dentro del territorio sino que tienden a concentrarse cerca de bosques húmedos. Pocos casos han sido aislados de praderas, regiones costeras, zonas desérticas y junglas ecuatoriales. Las condiciones climáticas predominantes en los países con alta endemicidad son: temperaturas medias de 18 a 23ºC, precipitaciones entre 900  a 1800 mm/año, abundante forestación y corrientes de aguas, árboles indígenas, inviernos cortos y veranos lluviosos.
Aspectos demográficos:
Edad:
PCM se observa excepcionalmente en niños (3%) y adultos jóvenes (10%) pero se diagnostica regularmente en adultos de edades comprendidas entre 30 a 60 años.
Sexo:
Esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia en varones que en mujeres con una relación de 87:13 en áreas endémicas. El progreso de la enfermedad es más frecuente en el hombre. En la mujer se presume la función protectora de las hormonas femeninas, que actuaría permitiendo una respuesta inmune específica que destruiría las partículas infectantes.
Ocupación:
Más del 70% de los pacientes son agricultores de cultivo de café, algodón o caña de azúcar. Algunos casos pueden aparecer en individuos que no han estado en contacto con el suelo y materia orgánica. Es de destacar que en las zonas endémicas las tareas agrícolas son compartidas por hombres y mujeres.

ASPECTOS ECOLÓGICOS
En 1966 Negroni aisló P. brasiliensis del suelo en Argentina y Albornoz en Venezuela en 1971. Silva-Vergara y col en 1998 lo aislaron de suelo de plantaciones de café de Ibiá, en el Estado de Minas Gerais, Brasil. El hallazgo del hongo en el suelo de las plantaciones de café podría explicar la adquisición de la PCM durante la actividad agrícola en esas áreas. P. brasiliensis se lo aisló en muestras fecales del murciélago frugívoro (Artibeus lituratus), en las visceras del mono ardilla (Saimiri sciureus), en heces del pingüino de la Antártida (Pygoscelis adeliae), en las vísceras del armadillo (Dasypus novemcinctus) y en la comida de perros contaminada. Silva-Vergara y col. capturaron armadillos de las zonas donde habían recuperado las cepas de P. brasiliensis y encontraron que los mismos estaban infectados con el hongo. También infecta armadillos de zonas de diferentes características  geoclimáticas y vegetación. La observación de células de levaduras en tejidos y el ataque multivisceral, incluyendo pulmón, sugiere la aparición de PCM en estos mamíferos y sustenta el rol de este hospedador silvestre en el ciclo epidemiológico del hongo.

AGENTE ETIOLÓGICO
El Paracoccidioides brasiliensis es un hongo dimórfico termal, que presenta dos fases: una fase micelial a 28ºC, que es la forma infectante en la naturaleza, (los propágulos de dispersión); y una fase levaduriforme a 37º C, que es la forma infectiva o parasitaria en los tejidos del hospedador. Se están realizando estudios moleculares para conocer el genoma completo de P. brasiliensis, por un grupo interdisciplinario donde participan distintos países, que estudian los genes tanto de la fase micelial como de la fase parasitaria, ya que no son los mismos genes que se expresan a cada temperatura.


VIRULENCIA
La vía de entrada del P. brasiliensis es inhalatoria. Los conidios llegan al alvéolo pulmonar, donde el hongo sintetiza proteínas o componentes de la pared celular que le permiten evadir aspectos específicos de las defensas del hospedador.
Los factores de patogenicidad de P. brasiliensis conocidos son:
1. Proteínas de unión a estrógeno.
2. Constituyentes de la pared celular alfa-1,3-glucano y beta-1,3-glucano
3. Antígeno extracelular, la glicoproteína gp43.

CUADROS CLINICOS
En un hospedador competente, el crecimiento del hongo se limita y la interacción finaliza sin un daño aparente. Esto es lo que se llama infección subclínica. En este caso el foco primario desaparece y el hongo es usualmente destruído, pero el hospedador queda con “memoria” de la infección. Si el equilibrio hospedador-parásito es perturbado por una inmunosupresión u otras causas, progresa la infección y la enfermedad propiamente dicha.
Existen dos formas clínicas bien distinguibles: una forma aguda juvenil (subaguda) y una forma crónica adulta. En ambos casos, las funciones de inmunidad mediada por células son anormales y en ausencia de terapia específica la mortalidad es alta. Con tratamiento adecuado, se puede esperar mejoría. Algunas lesiones quedan como secuelas (forma residual), donde se encuentran células de P. brasiliensis viables y puede ocurrir la reactivación.
La remisión puede ir acompañada a veces por una fibrosis pulmonar significativa. La enfermedad entonces puede progresar de un foco primario sin período de latencia o comúnmente por reactivación de un foco en estado de latencia (reinfección endógena). Es posible también el pasaje de reinfección exógena a enfermedad sintomática. Por lo tanto la micosis puede adoptar más de una forma clínica.
Forma juvenil, aguda o subaguda:
Representa entre el 3 a 5 % de los casos. Se caracteriza por un curso rápido (de semanas a meses) y por un compromiso marcado del sistema reticuloendotelial (bazo, hígado, nódulos linfáticos y médula ósea). La respuesta inmune mediada por células en niños y adultos jóvenes está severamente deprimida. Es una forma severa, donde la mortalidad es por hipertrofia de los órganos primarios del sistema reticuloendotelial. Independientemente del órgano involucrado, la PCM cura dejando fibrosis con formación de secuelas fibróticas, que interfieren con el bienestar del paciente. El pulmón es el foco primario, pero no tiene manifestaciones clínicas ni radiológicas especiales. El patrón radiológico es variable, con nódulos linfáticos hiliares hipertrofiados e infiltrados basales predominantemente.
Forma crónica, tipo adulta:
La enfermedad progresa lentamente y puede llevar meses o muchos años hasta establecerse del todo. Las manifestaciones pulmonares son evidentes en el 90% de los casos siendo el único sistema clínicamente afectado (forma unifocal). El compromiso pulmonar unifocal sería silencioso y el paciente se presenta a la consulta sólo después de una diseminación a lesiones extra pulmonares (forma multifocal).
Los síntomas pulmonares son inespecíficos e incluyen: tos, expectoración y deficiencia respiratoria; pérdida de peso, fiebre y anorexia. Las imágenes radiológicas pulmonares son nodulares, infiltrativas, fibróticas o cavitarias; pueden ser bilaterales y se ubican preferentemente en la porción central o baja del pulmón, con el resto de los ápices libres de enfermedad. Los signos y síntomas respiratorios son menores y no corresponden con elcompromiso que revelan los rayos X .
PCM y tuberculosis coexisten en un 10% de los casos. Sin embargo la presentación radiológica sugeriría una neoplasia, fibrosis intersticial idiopática u otras enfermedades. El daño del pulmón es de tipo obstructivo. En la forma multifocal los síntomas son variables y referidos a más de un órgano o sistema. Las lesiones ocurren con mayor frecuencia en la mucosa oral y nasal, piel, nódulos linfáticos y glándulas suprarrenales. Con menor frecuencia los pacientes presentan compromiso ocular, enfermedad del sistema nervioso central y destrucción ósea. De acuerdo a la condición general del paciente y el estado inmunológico, las formas crónicas pueden ser leves, moderadas y severas, y el paciente exhibe activación policlonal de linfocitos B. Las funciones de la inmunidad mediada por células están deprimidas en los casos severos de la enfermedad y preservadas en los casos menos serios. Los tejidos tienden a mostrar formaciones granulomatosas.

DIAGNÓSTICO MICOLÓGICO
Materiales clínicos: 
Esputo, lavado bronquialveolar, costras, material del fondo granulomatoso de las    úlceras, pus de nódulo linfático, LCR o biopsias de tejido.
Examen directo:
A partir del esputo o de los exudados de úlceras cutáneas y de mucosas.
Cultivo:
En medios de Sabouraud Dextrosa Agar adicionado de antibióticos (ciclohexamida y cloramfenicol); las colonias son de crecimiento lento (20 a 30 días),

Histopatología:
Es uno de los métodos de diagnóstico más efectivos. Se identifican las levaduras multigemantes rodeadas de un infiltrado inflamatorio agudo y crónico. Las tinciones más utilizadas son las de plata (Grocott), Hematoxilina-Eosina y las de P.A.S. 
Serología:
Las reacciones más útiles para comprobar el diagnóstico son las de inmunodifusión en agar (ID), reacción de fijación del complemento (RFC) y ELISA.

OPORTUNISMO
Trasplantes:
La inmunosupresión inherente a los pacientes transplantados, ha abierto una puerta para infecciones oportunistas o no oportunistas, creando un campo adecuado para adquirir infecciones nuevas o reactivar los focos existentes.
Un paciente con transplante de riñon que había vivido fuera de la zona endémica durante 39 años tuvo una reactivación de PCM. Los factores predisponentes para desarrollar PCM pulmonar fueron azatioprina y prednisona.
No se ha encontrado PCM primaria durante la inmunosupresión.

Cáncer y quimioterapia:
Los tratamientos quimioterápicos de pacientes con tumores sólidos pueden predisponer la reactivación de micosis latentes. Los pacientes con PCM van a una foma aguda pulmonar, por una supresión de la inmunidad celular, se deben utilizar drogas alternativas de la ciclofosfamida.

SIDA:
La respuesta inmune celular es el mecanismo de defensa más importante en la infección de P. brasiliensis.. Una disfunción en este sistema ocasionada por un factor de inmunosupresión originaría una PCM con foco primario o una reactivación de un foco latente. 10 La infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es ubicua y es el factor más relevante de inmunodeficiencia en el Brasil como en otros países desarrollados.
La coexistencia de PCM y SIDA en la misma área geográfica podría revelar la asociación de ambas como un evento común posible por un camino similar al observado en histoplasmosis, penicilosis y coccidioidomicosis, también asociado a SIDA en sus respectivas áreas endémicas.
En Brasil se han reportado desde agosto de 1980 hasta agosto de 1999, 44 casos de asociación de PCM y SIDA. Esta entidad se dio en el 0,02% del total de pacientes analizados, mientras que para histoplasmosis en la misma población fue de 1,4%. Esta baja frecuencia podría explicarse por la quimioprofilaxis de rutina de la neumonía a Pneumocystis carinii con cotrimazol, que es una droga efectiva para P. brasiliensis, o por el efecto protector de los componentes azoles usados para tratar o prevenir candidiasis u otras infecciones fúngicas.
Otra razón de la baja frecuencia de asociación es que la infección por VIH se observa en mayor proporción en las ciudades, en cambio, PCM se detecta asiduamente en ambientes rurales.
En la literatura se ha relatado 39 casos de asociación PCM-SIDA provenientes de Brasil, Venezuela y Colombia. En 29 de ellos la PCM fue la primera enfermedad de vida.
El cuadro clínico fue similar a una PCM aguda o subaguda con pérdida de peso, período corto de fiebre, fatiga y asociación con linfoadenopatía. Se observó compromiso en nódulos linfáticos (51,3%), piel (46,1%) y hepatoesplenomegalia (25,6%). Las lesiones en piel fueron múltiples, con un patrón papulonodular y ulcerativo. La única evidencia de compromiso pulmonar fue el hallazgo de los elementos característicos en las muestras de esputo.
La letalidad de PCM en pacientes con SIDA fue del 23% representando un 5% mas de lo que sucede con PCM en pacientes imunocompetentes.

El etilismo y tabaquismo crónico son otros factores predisponentes.

TRATAMIENTO
Una de las diferentes drogas más efectivas es Itraconazol, en dosis de 200 - 400 mg/día, vía oral (VO). 
Otra opción es la Terbinafina, 500 mg/día/VO. 
En la actualidad, aún se utiliza con muy buenos resultados Trimetropin/Sulfametoxazol (TMP 1600 mg/ SMX 320 mg/ VO. En casos graves se asocia Anfotericina B, a dosis de 1 mg/kg/día, en días alternos, sin pasar de 50 mg. por administración. 
Estos antifúngicos se administran por tiempo variable, de acuerdo a la respuesta terapéutica. Es recomendable que el tratamiento comprenda la combinación de los antifúngicos mencionados, por ejemplo: TMP/SMX con Itraconazol; TMP/SMX con Anfotericina B, y en casos graves TMP/SMX con Itraconazol y Anfotericina B.

jueves, 25 de febrero de 2016

PNEUMOCISTIS (micosis profunda)

PNEUMOCISTIS

Pneumocystis jirovecii es un hongo  patógeno oportunista, considerado erróneamente un protozoario hasta 1988 cuando el análisis de ARN ribosomal lo situó en el reino fungi, debido a la similitud de la secuencia de nucleótidos de los genes que codifican para el ARN ribosomal, sus enzimas principales y las proteínas mitocondriales. Fue observado por Carlos Chagas en pulmones de cobayo en 1909, y descrito un año después por Antonio Carini en pulmones de rata. Recibe su nombre actual en 1951 relacionó el patógeno con la neumonía de niños prematuros y desnutridos.
Es una enfermedad cosmopolita y afecta principalmente a pacientes inmunocomprometidos, sobre todo a aquellos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), y a personas con cualquier otra causa de inmunodepresión, como la relacionada con desnutrición, quimioterapia, trasplantes y terapia inmunosupresora. Además, la infección por P. jirovecii puede ser la primera manifestación de la infección por VIH en 20% de los casos, como en el caso clínico comunicado; incluso, se ha documentado que puede formar parte de la infección primaria por VIH cuando existe depresión marcada de linfocitos T CD4.  Aunque usualmente el hongo se encuentra restringido a los pulmones, se ha demostrado su presencia en órganos como ganglios linfáticos, bazo, hígado, médula ósea y corazón.

EPIDEMIOLOGÍA
Se han registrado casos de neumonía por P. jirovecii (PCP) en todos los continentes, excepto en la Antártica. Es un hecho la alta frecuencia de la PJP en personas inmunodeprimidas cuyo recuento celular de CD4 es menor a 200 células/mm3. 
Durante los primeros años de la epidemia de SIDA se estima que existían 20 casos de PCP por 100 personas/año; sin embargo, durante la última década, con la introducción de la terapia antirretroviral, la incidencia de la neumocistosis ha disminuido y ahora se estima en 10 casos por 100 personas/año, 50 % de los cuales se encuentran infectados por VIH. 

AGENTE ETIOLÓGICO
Pneumocystis jirovecii es un hongo ubicuo, unicelular, extracelular, que difícilmente se desarrolla en cultivos celulares y no es cultivable en medios sintéticos. Muestra marcado estenoxenismo, es decir, existe una alta afinidad entre el hospedero y el microorganismo parásito. Una característica estructural de interés y que lo diferencia del resto de los hongos, es la presencia de colesterol en la membrana celular. La ausencia de ergosterol explica su resistencia natural a la anfotericina B y a los azólicos.

Morfología - En P. jirovecii se distinguen principalmente dos morfologías: formas quísticas (quiste/asca) redondeadas de 4 - 6 µm de diámetro, de pared gruesa rica en beta-1,3 D glucano, que contienen hasta ocho formas tróficas (trofozoíto/ascospora) ameboides, mononucleadas, de 2 - 8 µm de diámetro, con filópodos - prolongaciones finas de su citoplasma, pero sésiles . Aunque el proceso de transición entre ambos estados incluye otras formas, éstas son consideradas secundarias. La microscopia electrónica de transmisión ha permitido distinguir tres tipos sucesivos de formas quísticas: precoz, intermediaria y tardía, las que pueden ser reconocidas según el número de núcleos, de 1 a 8 y la estructura de su pared celular. Se ha observado la formación del complejo sinaptonémico en el núcleo de las formas quísticas precoces, característica que apoya la existencia de un ciclo sexual (M. C. Evelyn Zorrilla Salazar, Dra. en C. Laura Rosio Castañón Olivares,Dra. en C. Biomed. Francisca Hernández Hernández, 2015)

TRANSMISIÓN
El modo de transmisión de P. jirovecii ha sido un aspecto interesante y no menos debatido en la epidemiología de este microorganismo a lo largo de varias décadas, aún no ha sido esclarecido. Dos hipótesis fundamentales se han planteado: la reactivación de un foco latente del microorganismo en el cuerpo humano o la adquisición reciente de la infección. En la actualidad, gracias a evidencias moleculares, los estudios abogan por la adquisición reciente más que por la reactivación de una infección latente. Como consenso general se considera que la forma de transmisión más importante de P. jirovecii es directa entre individuos y por vía aérea. (UNIVERSIDAD DE SEVILLA INSTITUTO DE MEDICINA TROPICAL "PEDRO KOURÍ".Enrique Calderón Sandubete,Yaxsier de Armas Rodríguez,Virginia Capó de Paz, 2011)
Se ha propuesto un modelo de transmisión similar al de Mycobacterium tuberculosis: la vía aérea como vehículo considerando que las ascosporas (formas tróficas) del parásito, pueden ser expulsadas mediante gotitas de Flügge por el paciente infectado. La transición de la forma trófica a quística es un paso clave en la proliferación de este hongo, ya que son las formas quísticas las que han demostrado ser los propágulos infecciosos y transmisores de la enfermedad, por vía aérea.
La transmisión vertical transplacentaria de P. oryctolagi ha sido demostrada en conejos y recientemente se ha publicado, mediante evidencia exclusivamente molecular, la existencia de transmisión transplacentaria en humanos.

FISIOPATOLOGÍA
Pneumocystis jirovecii tiene un ciclo reproductor bifásico, con una forma asexual o  trófica y otra forma sexual o asca, infecta y reside casi exclusivamente en la superficie de los alveolos pulmonares en donde las formas tróficas, a través de sus filópodos e integrinas (glicoproteínas) del hospedero, se adhieren específicamente a los neumocitos tipo I y se nutren del líquido alveolar y otras células. Se ha reconocido al 1-3-beta-D-glucano como el principal componente de la pared de P. jirovecii, importante en la generación de una respuesta inflamatoria  pulmonar en el huésped infectado. Al desarrollarse el proceso infeccioso, la adherencia de la forma trofica al epitelio alveolar se facilita con la presencia de fibronectina, vitronectina y receptores de manosa, desencadenando una serie de vías inflamatorias selectivas de cinasas que resultan en la quimiotaxis de neutrófilos, macrófagos alveolares y linfocitos T CD4 para contrarrestar la agresión. En ésta participa el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-_) estimulando la producción de interleucina 8 (IL-8), interferón gamma (IFN-y), y y otras citocinas, que potencian la respuesta inflamatoria y reclutan células por efecto quimiotáctico.
Debido al bajo conteo celular de linfocitos T CD4 ,se genera una  respuesta inflamatoria no controlada y la falla en la fagocitosis por los macrófagos alveolares, favorece la liberación de proteasas, proteínas catiónicas y oxidantes capaces de lesionar el tejido pulmonar, lo que produce engrosamiento de los septos alveolares, edema intersticial e incremento de la permeabilidad alveolo-capilar. Esto culmina en la génesis de daño alveolar difuso, con formación de un exudado alveolar espumoso, compuesto por microorganismos, membranas celulares degeneradas, factor surfactante y proteínas con  repercusión secundaria del intercambio gaseoso. En casos graves y sin tratamiento, el paciente ´manifiesta hipoxemia  incremento del gradiente  alveolo-arterial de oxígeno, alcalosis respiratoria  y progresión de la insuficiencia respiratoria  un desenlace fatal.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Formas de presentación
El cuadro clínico suele ser de evolución subaguda e insidiosa (3 a 4 semanas).La neumonía por Pneumocystis puede resultar difícil de identificar y un verdadero reto si se pretende diagnosticarla solo por la clínica del paciente, porque diferentes infecciones comparten signos y síntomas similares a la PcP.Atendiendo a la edad y a la enfermedad de base responsable de la inmunodepresión, clásicamente se han diferenciado cuatro formas clínicas de infección por Pneumocystis: asintomática; infantil o neumonía intersticial de células plasmáticas; neumonitis esporádica niño-adulto de pacientes inmunocomprometidos; e infección extrapulmonar. A estas hoy día habría que añadir la PJP asociada al síndrome de reconstitución inmune.

SÍNTOMAS Y SIGNOS
La PJP se presenta casi siempre con fiebre, tos y disnea de esfuerzo. La tos normalmente es seca y no productiva. La disnea al inicio es a esfuerzo moderado, por lo que puede pasar inadvertida y progresar de modo gradual. La fatiga es una de las principales quejas en los pacientes con infección, mientas que el dolor torácico, los escalofríos y la sudoración nocturna son menos frecuentes. La hemoptisis también se ha registrado en los pacientes aquejados por esta infección. Por otra parte, la exploración clínica puede mostrar taquicardia, cianosis, y crepitantes finos en la auscultación de los afectados. La presentación clínica de la PJP difiere en sus características entre individuos con infección VIH de aquellos inmucomprometidos por otras razones. De manera general los pacientes con infección por VIH presentan un desarrollo subagudo con síntomas más prolongados de la infección; típicamente incluyen el establecimiento de tos seca y disnea con fiebre o sin esta de 1 a 2 semanas de evolución. En el examen físico puede apreciarse taquipnea, taquicardia y, en ocasiones cianosis; pero la auscultación torácica en general es normal, presentándose a veces algunos sibilantes. La presencia de hipoxemia desencadenada con el ejercicio es otro elemento presente en este tipo de sujetos. Hasta 27 % de los individuos con infección por VIH que desarrollan PcP pueden presentar una insuficiencia respiratoria que requiera ventilación mecánica.
Por otro lado, en los pacientes sin infección por VIH, la enfermedad tiene un inicio más rápido, con pocos días de evolución clínica y mayor gravedad, caracterizada frecuentemente por hipoxemia importante. La intensidad puede ser tal, que ocurra un cuadro clínico fulminante, principalmente observado en pacientes con trasplante de órganos.
De forma poco común, Pneumocystis jirovecii puede diseminarse desde pulmones a otros órganos e inducir lesiones secundarias viscerales. Se afectan con mayor frecuencia: ganglios linfáticos, bazo, hígado, corazón y médula ósea, aunque este patógeno se ha encontrado también en cerebro, páncreas, timo, tiroides, retina, coroides, oído externo y medio, apéndice y piel. Las lesiones extrapulmonares son en general nodulares, que evolucionan hacia la necrosis y calcificación, que pueden evidenciarse en algunos casos, mediante tomagrafía axial computada. Entre 2 y 3 % de los pacientes con infección por VIH y PJP pueden desarrollar neumocistosis extra-pulmonar que, por otra parte, resulta excepcional en individuos seronegativos al VIH.

ESTUDIOS DE LABORATORIO
Los exámenes de laboratorio convencionales no suelen correlacionarse con el diagnóstico de  alteraciones secundarias al padecimiento. Aun  así, se debe solicitar una citometría hemática en busca de alteraciones de los leucocitos, tanto en su recuento total (leucocitosis o leucopenia), como en el análisis diferencial, que orienten hacia procesos infecciosos bacterianos (desviación a la izquierda) o virales (desviación a la derecha). La disminución importante del recuento absoluto y porcentual de linfocitos refuerza la sospecha de la inmunodepresión.
Gasometría arterial. Se realiza para documentar hipoxemia. La disminución de la presión parcial de oxígeno (PaO2 ), además de orientar el diagnóstico, permite calcular el gradiente alveolo-arterial de oxígeno (gradiente A-a). Conocer la PaO2 y el gradiente A-a del paciente es importante para normar la conducta terapéutica, pues determinan la severidad de la neumonía por Pneumocystis jirovecii, de modo que la disminución importante de la primera (PaO2 < 70 mmHg) o el incremento significativo del segundo (gradiente A-a>35 mmhg) son factores usados como referencia para el inicio temprano del tratamiento con  corticoesteroides. Sobra recalcar el papel fundamental del análisis gasométrico para el comienzo oportuno de la ventilación mecánica. Algunos autores documentaron la relación entre los valores de LDH y la supervivencia de los pacientes con neumocistosis, observando que los que tenían valores incrementados de LDH o que se elevan durante el tratamiento tienen peor pronóstico y mayor mortalidad. Recientemente, en una revisión sistemática y metanálisis se documentó que la precisión diagnóstica de SHJ\HU[PÄJHJP}UKL`-D-glucano es incluso mayor para identificar neumonía por Pneumocystis jirovecii que las infecciones fúngicas invasivas por Candida o Aspergillus.

ESTUDIOS DE IMAGEN
RADIOGRAFÍA DE TORAX
El espectro de manifestaciones radiológicas es amplio e incluye imágenes de lesiones unilaterales o localizadas, consolidaciones lobares, lesiones nodulares o cavitarias, neumotórax y, más raramente, afección de ganglios linfá- ticos y derrame pleural.
 Entre 10 y 30% de los casos puede mostrar una radiografía sin alteraciones. Se ha reportado que entre 5 y 34% de los casos puede evidenciar lesiones con paredes fina o e dos en los lobulos superiores Estas lesiones predisponen a la aparición de neumotórax, no sólo al momento del diagnóstico sino permanentemente, porque pueden, incluso, incrementarse durante el tratamiento y lograr persistir a pesar del alivio de la neumocistosis.

Microbiología e histopatología
Pneumocystis jirovecii es un microorganismo micótico atípico, porque no se ha logrado aislar en medios de cultivo in vitro. Además, tiene respuesta terapéutica a fármacos como trimetoprim-sulfametoxazol y pentamidina y su pared celular contiene colesterol en lugar de ergosterol (por lo que es resistente a la anfotericina B.  Ante la falta de facultad para cultivo in vitro, la base para el diagnóstico de la neumocistosis es la visualización del patógeno en muestras respiratorias y el lavado broncoalveolar, el esputo espontáneo o inducido y la biopsia transbronquial son las muestras clínicas más utilizadas.
El examen directo muestra exudados espumosos con morfología microscoópica en panal de abejas, permite un diagnostico fiable , accesible y de bajo costo, el uso de tincionnes resulta sumamente útil en la identficaci´n de Pneumocystis.
Inmunofluorescencia directa Se identificó al microorganismo empleando anticuerpos monoclonales marcados con fluorusceína, específicos contra determinantes antigénicos de la ared de las formas troficas y ascas de P jirovecii. . La técnica tiene sensibilidad cercana a 100% y especificidad de alrededor de  96% en pacientes con VIH y neumocistosis, por lo que representa el patrón de referencia para el diagnóstico de neumonía por Pneumocystis jirovecii. Como desventajas, podemos mencionar que es una herramienta más costosa y demorada que las técnicas de tinción convencionales, puede arrojar falsos positivos por reacciones cruzadas con antígenos de Aspergillus sp y paracoccidioides brasiliensis.
La utilización de técnicas de biología molecular como herramienta diagnóstica ha permitido detectar la presencia de este hongo en individuos que se encuentran solamente colonizados por el microorganismo. Esta colonización, observada en diversos grupos de población, puede actuar como un reservorio del hongo para el ser humano. Varios estudios también han demostrado la presencia de P. jirovecii con  mutaciones asociadas a resistencia a sulfamidas en pacientes colonizados; éstos podrían transmitir este genotipo mutante a individuos susceptibles al desarrollo de una PCP (Gustavo Wissmann ab, , Ruben Morilla b, Vicente Friaza b, Enrique Calderón b, Jose M. Varela b, 2010)
Diagnóstico diferencial
Infecciones respiratorias por citomegalovirus, tuberculosis, micobacterias atípicas, coccidiodomicosis, criptococosis e histoplasmosis

TRATAMIENTO
Abordaje de la neumocistosis
Antimicrobianos. El esquema de elección para el tratamiento de la neumonía por Pneumocystis jirovecii, independientemente de la severidad, es trimetoprim-sulfametoxazol (TMP-SMX),21 en dosis de 15 a 20 mg/kg de peso de trimetoprim, dividiendo la dosis total calculada en tres o cuatro tomas al día. Tiene la ventaja de ser un fármaco efectivo, disponible y de bajo costo, en presentación oral e intravenosa. La duración recomendada para el tratamiento es de 21 días seguido de profilaxis secundaria. (JORGE ADÁN ALEGRÍA, NANCY MÁRQUEZ , CLAUDIA VÁZQUEZ, ARIEL ESTRADA, EURÍDICE ROBLES, JOSÉ CONDE, 2015)

PREVENCIÓN

Todos los pacientes con VIH incluyendo mujeres embarazadas que presenten un recuento celular de CD4 menor a 200 células/mm3, deben recibir profilaxis para P. jirovecii. El fármaco de elección es TMP/SMX; la tasa de protección está entre 89-100%. Este medicamento tiene efecto dual, ya que es útil en la prevención de otras infecciones en pacientes con VIH, como la toxoplasmosis cerebral. 
El esquema profiláctico de primera línea es: TMP-SMX 160/800 mg 3 veces por semana; otra alternativa es la dapsona, 100 mg/día.
La profilaxis puede ser suspendida de manera segura, siempre y cuando, se mantengan niveles de CD4 mayores a 200 células/mm3 durante tres meses consecutivos.